Duerme, que viene el coco

jueves, 19 de octubre de 2017

La Clavícula de Salomón

Sobre unas naranjas partidas por medio, hincadas con un clavo y puestas al fuego, se les echa aceite, jabón y cal, mientras se dice:
"Yo te conjuro por San Pedro y San Pablo, y por Satanás y por Belcebú, para que así como se ablanda esta naranja al fuego, se ablande el corazón de Fulano y haga lo que deseamos."

Extraído de la Clavícula de Salomón, un libro de conjuros del siglo XVI.






martes, 10 de octubre de 2017

Entrevista a Xulita Minny, creadora de El Rincón de Minny


A pocos días de dar la bienvenida al otoño, regresamos para presentaros a Xulita Minny, incansable lectora, reseñadora y la artífice del blog  literario El Rincón de Minny.


P: Bienvenida a este espacio, Xulita. Quisiera empezar preguntándote cómo surge la idea de llevar a cabo El Rincón de Minny.

R:  Pues te cuento… yo estaba en un grupo de Whasap con varias escritoras y lectoras y una escritora me dijo ¿Por qué no te abres un blog y así vas poniendo tus opiniones de las lecturas que vas leyendo? y así nació mi Grupo y mi Blog





P: ¿Cuál es tu género literario favorito? ¿Y tu autor?

R: La verdad que me gusta mucho la romántica en todas las ramas (comedia, Erótica…)

Y mi autor favorito… en verdad tengo unas cuantas que sé que son una apuesta sencilla pero me tengo que quedar con Fran Cazorla





P: ¿Qué cualidades ha de tener una novela para que llame tu atención?

R: Yo siempre he dicho que a mí lo que me llama de una novela es la portada, pero tengo que decir que alguna que otra vez me he arrepentido de no haber cogido una historia porque la portada no me ha llamado.





P: Cuéntanos, ¿qué libro estás leyendo en estos momentos?

R: Ahora mismo estoy leyendo ¿Cuentos de princesas o Princesas de cuentos? es de una de mis autoras que como he dicho arriba son una de mis apuestas segura de Carolina Ortigosa.



P: Los Cafés Literarios son una excelente opción para dar a conocer la literatura.  ¿Habrá nuevos proyectos?

R: Sii ya hemos empezado la segunda temporada, y la verdad que me encanta y que estoy deseando que llegue ese sábado para pasar un rato divertido y conocer un poco más a los autores que nos acompañan.



P: ¿Hay algún libro que quieras recomendar en especial a nuestros amigos? ¿Qué libro te ha marcado más?

R: La lista sería super larga, pero me quedo con los libros de Fran Cazorla o de Carolina Ortigosa.

El libro que me ha marcado personalmente es “ Me querrás en Once Semanas” ya que fue la historia que me unió a mi pareja.



Muchas gracias por dejarme un hueco en tu blog, muchas gracias por pensar en mí y si me permites os animo a visitarme en mi blog o en mi Rinconcito en facebook J

Gracias a ti por dedicarnos tu tiempo. Y ya sabéis, no dejéis de visitar El Rincón de Minny para estar al día de las novedades literarias.















El crimen de Coín

Corría el año 1892 en Coín. En un molino a orillas del río Pereyla, cerca de la ermita de La Fuensanta, vivía un anciano sacerdote, Juan García Collet. Era muy querido por todos los coínos.
Para llevar a cabo sus labores le ayudaba Antonio Barea, mientras que para el cuidado del molino contaba con Juan Porras Sánchez, al que llamaban «El Espartero», su mujer, llamada Francisca Villalobos, los dos hijos del matrimonio, Juan y Manuel, y su sobrino, Juan Bernal, conocido como «El Guareño».
«El Espartero» andaba escaso de recursos, por lo que decidió que para salir de su situación no le quedaba más remedio que robar:

— Así no podemos seguir. Necesitamos guita pa salir pa´lante. Somos muchas bocas, y a este paso nunca tendremos de . Algo hay que hacer, y creo que la solución a nuestros problemas está en robar al cura. Ése tiene que tener bastante dinero en su casa.
—Padre, yo lo veo complicao. El cura casi nunca está solo, siempre está el Antonio cerca.
—Deja eso de mi cuenta, que ya casi lo tengo tó apalabrao.

Decidieron que el día ideal para llevar a cabo su plan, una vez convencido el criado, era el 6 de enero de 1893. Armados con una escopeta de caza, navajas y cuchillos, llegaron a la casa. Sin dudar un instante, abrieron la puerta de par en par de un empellón.
El sacerdote, indefenso y paralizado por el medio, no pudo reaccionar ante aquel ataque. Lo ataron con unas cuerdas y le dispararon un tiro en la boca, sin darle tiempo a soltar un sólo alarido de dolor, pues el disparo lo mató al instante.

—¡Vamos, ayudadme! Tenemos que dejar esto como si hubieran estado por aquí los contrabandistas. Tirad todos los muebles por el suelo, romped la vajilla, abrid cajones y sacadlo todo.

Cuando terminaron de desordenar la casa, salieron de allí por separado. Juan Porras decidió ir antes al molino a cambiarse de ropa, pues estaba manchada de sangre. En su loco y nervioso caminar, no se percató de la presencia de Andrés Mateo, un vecino que lo vio salir de casa del sacerdote, y que más tarde sería uno de los testigos clave.
La Guadia Civil acabó deteniendo a Juan Porras, tras reunir suficientes pruebas, pero éste decidió delatar a Antonio Barea. Nadie creyó tal testimonio, pues se tomaba al criado por un buen hombre.
Un día, Antonio Barea vio la imagen de la Virgen de la Fuensanta y algo cambió en su interior. No pudo soportar la serena mirada posada en su ser, y acabó confesando su complicidad en el crimen del sacerdote.
Juan Porras y sus hijos Manuel y Juan fueron condenados a muerte, mientras que su sobrino, Juan Bernal, fue condenado a cadena perpetua, pues confesó voluntariamente, arrepintiéndose de los hechos.

lunes, 9 de octubre de 2017

¿Sienten las plantas?

Un agente de la CIA especializado en interrogatorios, Cleve Backster, realizó un descubrimiento sorprendente en 1966.
Un aburrido día en el que no tenía mucho trabajo pendiente, conectó los electrodos de un detector de mentiras a una planta. Al regarla, los electrodos emitieron unas señales que indicaban bienestar.
Asombrado, decidió ir más allá. Para ello, contó con la colaboración de seis voluntarios. Uno de ellos mataría una planta en presencia de otra planta, pero cuando no hubiera nadie más en la sala. Ninguno sabría quién había sido, ni siquiera el propio Backster.
Después de hacerlo, fueron entrando de uno en uno a la sala, mientras la planta estaba conectada a los electrodos. Al entrar el «asesino», la máquina conectada a la planta «testigo» comenzó a realizar trazados enloquecidos.

viernes, 6 de octubre de 2017

Simplemente camina

  1. Al andar no puedes evitar piedras en tu senda. Unas veces serán guijarros, rocas en otras ocasiones.
    No las patees o te harás daño. Apártalas a un lado y sigue tu camino. Podrás encontrarlas más adelante, convertidas en arena por efecto del desgaste y el paso del tiempo. Habrán dejado de ser piedras y ya no te harán daño.
    Sigue adelante. Simplemente camina.

Yo perdono

PERDONAR: Olvidar una persona la falta que ha cometido otra persona contra ella y no guardarle rencor...
Yo perdono. Y no porque sea mejor persona que los demás. Perdono aún cuando esa persona no sabe que ha hecho daño, o ni siquiera se ha dignado a disculparse cuando es consciente de ello.
Perdono porque no le voy a dar el poder a nadie para que mi corazón albergue un sentimiento tan negativo, tan destructivo y tan dañino como es el rencor.
Perdono porque quiero mantener mi alma libre de impurezas que me impidan vivir con alegría.
Perdono.

Viajeros por Almería

Samuel Edward Cook, autor de «Sketches in Spain», viajó por Almería de 1829 a 1832.
Acerca de Purchena escribió:
«No hay nada que pueda superar la amabilidad de estas gentes, que son extremadamente pobres, aunque poseen una mina capaz de enriquecer toda la comarca, si bien hoy día es completamente inútil e improductiva».

EL CULETE DE CRISTAL


Los Livermore, procedentes de Gran Bretaña, se asentaron en Málaga, donde llegaron a formar parte de la burguesía imperante en el siglo XIX.
Practicantes de los matrimonios endogámicos, dejaron secuelas en sus descendientes.
Uno de ellos aseguraba tener un trasero de cristal. Corría el peligro de que se le rompiese, por lo que al no existir repuesto de tan preciado bien, siempre iba acompañado de un criado que le llevaba un almohadón donde sentar sus posaderas

viernes, 22 de septiembre de 2017

PROSTITUCIÓN MEDIEVAL


    En el siglo XVI las mancebías estaban reguladas. A los encargados los llamaban «padres». Aquella ramera que ejerciera fuera de esas casas legales era castigada con 100 azotes.
           El castigo para la «abadesa» de un prostíbulo ilegal era el destierro y...cortarle las narices.
           El negocio de la mancebía se adquiría pujando por él en el Ayuntamiento.


          Extraído de «Historia de la prostitución en Andalucía», de Andrés Moreno y Francisco Vázquez.


                                                Imagen: «Lembranzas», de Dick van Baburen.

jueves, 6 de julio de 2017

Entrevista a Miguel Rodríguez Ventura, un gran lector.



Hoy tengo el gusto de presentaros a Miguel, un gran lector, y por lo tanto una pieza fundamental en el engranaje de la gran maquinaria que es la literatura.

Miguel es propietario, junto a sus hermanos, de PlatinumSport, un estupendo gimnasio situado en Huércal de Almería al que acudo con frecuencia. Entre barritas de cereales y bebidas energéticas, un día mi vista se posó en un volumen de «Historia de España contada para escépticos», de Juan Eslava Galán, que descansaba en una repisa en la recepción del gimnasio. Aquello me llamó muchísimo la atención, quizás por la imagen distorsionada que tenemos sobre aquellos que cuidan su cuerpo en un gimnasio.

Pregunté a Carmen, la madre de estos fantásticos chicos, acerca del dueño del libro, y me habló sobre la pasión de su hijo por la lectura.

«Le encanta. Siempre tiene que tener un libro en sus manos. Es así desde pequeño, cuando teníamos que llevarlo a la librería a la hora que fuese cuando se quedaba sin libros que leer».

Y entre entrenamiento y entrenamiento, Miguel cumple a rajatabla la cita latina que proviene de las Sátiras de Juvenal, Mens sana in corpore sano, leyendo.

P: Hola, Miguel. Bienvenido, y encantada de tenerte por aquí. Me gustaría empezar preguntándote cuándo descubriste el placer de la lectura y qué aporta a tu vida.

R: Fue de adolescente. Pasaba por un problema personal importante, no paraba de darle vueltas a las cosas y el único rato que tenía de tranquilidad era cuando estaba leyendo. Me olvidaba de todo y me ayudaba a sobrellevar mejor el día a día. Después, todo fue a mejor. La lectura te hace ver las cosas desde otra perspectiva, te aporta más fluidez a la hora de expresarte y cultura en general.

P: ¿Tienes algún género predilecto?

R: Sí, la novela histórica, sobre todo lo relacionado con nuestro pasado.

P: ¿Qué libro te ha marcado más?

R: No hay un libro, hay muchos. Todos en su momento me aportaron lo que necesitaba.

P: ¿Crees que existe una imagen de incompatibilidad entre deporte, gimnasio y cultura en general? A la gente que piensa así, ¿qué les dirías?

R: No hay ninguna incompatibilidad, pues las dos cosas se complementan. Cuando vienes al gimnasio desconectas de tu rutina y te ayuda a encontrarte mejor físicamente. Con la lectura pasa igual, desconectas y te libera mentalmente, aportándote conocimientos que de otra manera no tendrías.

P: ¿Te has planteado alguna vez escribir?

R: Esa es una idea que siempre he tenido, tengo y tendré. Lo que me falta es la fuerza y decisión para hacerlo.

P: Por último, recomiéndanos una lectura.

R: El autor español que descubrí no hace mucho, aunque la gente se extrañe que no lo descubriera antes es Arturo Pérez Reverte. Uno de sus libros, «La sombra del águila», es un libro que mezcla lo dramático con lo cómico de una forma espectacular. Me suelen gustar los «tochos», pero éste en particular, pequeño y fácil de leer, lo recomiendo para los que se inician en este fantástico mundo.

 

Muchísimas gracias por haber compartido con nosotros tu tiempo.
 
 
 
 

martes, 27 de junio de 2017

Encuentro con Antonio Jesús y Mar, autores de «Manual de parapsicología para jóvenes investigadores»



Hoy día es sumamente difícil encontrar a un niño leyendo de manera voluntaria. Con dibujos animados y series de televisión emitiéndose a todas horas, y sumando a ello los videojuegos, se hace complicado.

Empeñada en conseguir «enganchar» a mi hijo a esta adicción, me acerqué a la librería y mis ojos se posaron de inmediato en un libro con una portada muy interesante. Su sinopsis terminó de convencerme: aquel libro tenía que irse conmigo a casa. Fantasmas, casas encantadas, OVNIS y un sinfín de misterios esperan a ser explicados en sus páginas.

Para mi sorpresa, el chaval se lo leyó de una sentada. Y no sólo eso, si no que ambos los disfrutamos. Cada día elegíamos un tema del libro y lo comentábamos, pues este fantástico manual no impone criterios ni creencias. Es una guía que ayuda a pensar, a buscar por ti mismo el misterio.

Hoy os traigo a sus autores, Antonio Jesús López Alarcón y Mar Contreras.

P: Muchas gracias por acompañarnos y enhorabuena por este maravilloso manual. ¿Por qué decidisteis enfocarlo a los más jóvenes?



R: Porque pensamos que las mentes más jóvenes aún no están ni contaminadas ni influenciadas por ideas preconcebidas de las cosas. Amamos el misterio y nos parece algo maravilloso, y lamentablemente hoy en día te encuentras con opiniones que quieren sentar cátedra sin dejar que las opiniones contrarias tengan valor alguno, y es más vivimos en un mundo tan material que vuelve a las personas negacionistas sin dejar paso ni a la magia ni a la intuición. Por eso pensamos en los más jóvenes, para ver si conseguimos despertar en ellos la curiosidad en estos temas, hacerles entender que no por no ver las cosas con los ojos no quiere decir que no existan, tenemos mil capacidades a desarrollar, que investiguen y ellos mismos decidan qué creer.



P: Abarcáis muchos misterios con ejemplos de cada uno de ellos. ¿Cuándo os empezó a picar la curiosidad por este mundo?



R. Mar: A mí desde siempre, cuando era muy pequeña ya vivía de cerca el mundo de la magia, y experimentaba cosas que no entendía y que sabía que no era lo “habitual”, luego empiezas a crecer y te das cuenta de que hay capacidades que vas desarrollando y algo se activa por dentro y lo aceptas como forma de vida.

 Antonio: Siempre me han ocurrido cosicas raras, como la aparición de una sombra roja a los pies de mi cama desde bien temprana edad, pero lo que ya me hizo meterme de lleno fueron las señales del 11:11 y… cierto encuentro angelical…



P: Pregunta obligatoria: ¿Os habéis vistos envueltos alguna vez en un hecho misterioso?



R- Mar:  Sí, más de una vez, por ejemplo de Bélmez de la Moraleda, en casa de mi madre, donde a día de hoy siguen sucediendo cosas que no podemos explicar, o en mi propia casa.  Hay muchos lugares llenos de misterio que con solo llevar los sentidos abiertos captas mucho más de lo que a simple vista puede parecer.

Sí, de hecho si no nos hubiéramos visto envueltos no estaríamos hoy aquí.



P: Durante el tiempo que estuvisteis investigando para la elaboración del manual, supongo que encontraríais multitud de casos que, por extensión, no han podido quedar reflejados en el libro. ¿Hay alguno del que queráis hablarnos hoy?



R: Sí, sí que los hay, los “orbs” por ejemplo, que son las “bolitas” blancas o de otros colores que suelen salir en algunas fotografías y que descartando que puedan ser reflejos o cualquier defecto de la cámara se nos pueden presentar como referencia a puntos de energía que es fascinante estudiar.

P: He tenido la gran fortuna de acudir a la presentación de este fantástico Manual de Parapsicología, y como ya os dije, me encantó. Aportasteis muchísimo material propio, sobre todo en el tema de las psicofonías. ¿Qué le aconsejáis a los más jóvenes (y a los no tanto), que atraídos por el misterio, quieren comenzar a investigar?



R: Que saquen siempre sus propias conclusiones, que no se dejen influenciar de una manera negativa por las experiencias de aquellos que por cualquier circunstancia se han frustrado y dejan de creer en todo volviéndose dañinos, es bueno tener referencias pero cuando aportan no cuando restan. No siempre salen respuestas, a veces se generan hasta más dudas, pero lo bonito es seguir investigando, tarde o temprano puedes obtener algo que te animará a seguir adelante y sobre todo curiosidad, rigor y no abandonar la intuición, hacerse con un buen material cuando sea posible y tener ilusión, mucha ilusión.



P: ¿Dónde podemos adquirir el Manual de Parapsicología para jóvenes investigadores?



R: Pues en Amazon, en la web de Círculo Rojo, Fnac, Librería Picasso y Bibabuk…. y en algunas librerías de Jaén, como Metrópolis, Bodega Maestra, Picasso, D. Libro.



P: Me consta que no paráis de hacer cosas…¿Algún proyecto a la vista?



R:  Sí, hay en proyecto un par de libros más y con la Asociación Tempus Fugit 101 comenzar con viajes culturales, seguir con las Jornadas Solidarias tanto en Almería como en Jaén, y sobre todo con Uriah101 seguir adelante con los talleres, cursos y el apoyo de los productos para el avance personal que hay en la tienda y poder seguir transmitiendo la ilusión que nos hace nuestro proyecto en común y continuar ofreciendo muchísimas cosas más.



Muchas gracias por haber compartido vuestro tiempo y experiencias con nosotros. Espero volver a teneros pronto por aquí.



Gracias a ti Rocío, por ser tan maravillosa como eres. A tu disposición siempre.













jueves, 25 de mayo de 2017

Entrevistando a Chelo Casas.


Entrevistando a Chelo Casas.

Hoy vamos a conocer un poco más a una gran persona que, como ella misma dice, tiene un vicio inconfesable: la lectura. Pero ¡ojo! Que tiene otro vicio, y es contarnos lo que piensa de los libros que lee.

Desde Takoneando entre libros nos deleita con unas reseñas sensacionales, en las que escapa del típico comentario de crítico relamido. Su humor y originalidad a la hora de expresar sus opiniones va ganando adeptos cada día. En su página de Facebook hallarás todo tipo de lecturas perfectamente reseñadas, sin seguir un listado de ventas comercial.

P. Hola, Chelo. Muchas gracias por estar hoy con nosotros. Voy a empezar preguntándote cuándo caíste en estos dos vicios…

R. Hola, encantada de tener voz en tu blog y encantada de haberte conocido gracias a la lectura.

Pues no sé concretamente a qué edad me empezó el vicio de la lectura, pero sí sé a la edad en la que tuve mi primer carnet de biblioteca y por el cual llevaba luchando ya todo el curso en casa ¡yo quería elegir y sacar libros como los mayores! Tenía seis años. Curiosamente, en casa no se leía casi nada. Tan solo mi padre, algunas novelas western de Marcial Lafuente Estefania y que yo devoraba desde niña. Un tío que tenía soltero y que cuando yo iba a su casa me dejaba entrar en sus tesoros: Julio Verne, El Coyote, y sus cómics más preciados: Roberto Alcázar y Pedrín, El guerrero del antifaz y El capitán trueno. Como verás, teniendo estas lecturas, con lo que menos soñaba yo era con ser princesa Jaja ¡Yo quería ser Ranger de Texas!

Lo del vicio de comentar mis lecturas… Ups… hablo mucho, mucho. Me encanta hablar, debatir y exponer mis sensaciones, en mi entorno diario no tengo mucha gente con quien departir sobre lecturas, y en casa ya no me hacen caso 😂. Así se me ocurrió castigar de vez en cuando a mis amigos virtuales.

 P. ¿Tienes algún género predilecto?

R. La novela policíaca y de detectives clásica me chifla. Crecí leyendo los casos de Sherlock Holmes, Hércules Poirot, Miss Marple, Auguste Dupin y el comisario Maigret. Pero es cierto que el género histórico, si está narrado de manera amena y bien documentado, me hace pasar muy buenos ratos. Ahora estoy ampliando mis géneros de lectura; sentía que me perdía historias por centrarme sólo en los míos. Me hice miembro de unos cuantos clubes de lectura virtuales, me rodeé de gente con gustos literarios muy distintos a los míos para que eso me hiciera salir de mi zona de confort. Y ha funcionado. Estoy descubriendo el gusto por la narrativa, la literatura más intimista. Abrir horizontes siempre enriquece, siempre ganas.

 P. ¿Cómo seleccionas tus lecturas? ¿Te guías por algún patrón?

R. No sigo ninguna pauta para elegir libros, ya he comprobado que aunque me marque unas reglas para ir leyendo ciertos libros, siempre las rompo. Se te cruza uno que te recomienda alguien que te conoce muy bien, o uno cuya sinopsis te llama la atención, o uno que ves que tenías previsto leer hace dos años y de repente asoma otra vez el lomo delante de ti.

Leo según mi estado de ánimo, normalmente si he leído un libro intenso, el siguiente suele ser más liviano.

Tampoco me guío por las novedades, es más, a no ser que la novedad en cuestión sea de un  autor que ya conozca mucho y le tenga ganas, suelo pasar mucho de leer lo de reciente edición… y si es algún libro muy mediático, muy publicitado en los medios, acabo tan saturada de ver tanto marketing que de ese directamente paso.

Suelo leer también bastante de autores independientes, tengo amigos entre ellos y sé lo difícil que es sacar un poco la cabeza y que se te reconozca en este mundo. Aunque he leído cosas que daban vergüenza ajena, también he leído otras que son auténticas joyas y de las que no te explicas la razón de que no hayan llegado a más gente. Ah, debo puntualizar que entre los libros de grandes editoriales, incluso algunos con premios muy importantes, también hay libros que da vergüenza  que hayan salido al mercado, al menos los autoeditados tienen la excusa de no poder pagarse unos correctores de estilo en condiciones.

P. Tienes un sistema muy ingenioso y divertido para clasificar los libros…Ilustra a nuestros lectores, por favor.

 R. En primer lugar decir que jamás valoro si un libro es bueno o malo, no me considero capacitada para juzgar eso. Un libro que a mí no me haya gustado nada, a otra persona le puede haber parecido maravilloso. Mis valoraciones van en función de las sensaciones que ese libro haya despertado en mí, tanto buenas como malas.

En cada reseña puntúo del uno al cinco la lectura, lo hago con unas estrellas (🌟🌟🌟⭐⭐). Ha habido algún caso extremo en que el libro me ha decepcionado tanto que ni siquiera he podido darle una estrella, en ese caso he recurrido a esto (💩).

Luego a final de mes hago un resumen de todas mis lecturas y ahí ya pongo otro sistema de valoración, siempre también del uno al cinco:
- Excelente: ¡Wooooowww!
- Muy buena: ¡Yujuuuu!
- Buena: ¡Ñam!
- Regular: Pssseee
- Mala: ¡Plof!

P.  ¿Qué es lo que menos soportas de un libro?

R. Dos cosas:

-La paja literaria. El “bla, bla, bla” y las descripciones inútiles que usan algunos autores para engordar un libro. Hay historias que se ganan a pulso las páginas que tienen, pero cuando en otras el lees durante párrafos y párrafos como un detective describe el cuidado de un ficus benjamina que tiene en su despacho pues…😔😔 También es verdad que algunas veces es exigencia de la editorial, un amigo escritor me lo dijo. Les obligan a un número determinado de páginas para la historia y deben ir rellenando.  Parece ser que hay lectores que creen que un libro más grueso es sinónimo de calidad literaria, en fin…

-Los finales precipitados y chapuceros después de una buena historia. He dejado de leer a algunos autores por esta razón, te tienen enganchada a una historia muy buena durante seiscientas páginas y luego en las últimas tres te desarrollan un final de esos que yo llamo “de eyaculador precoz”, mucho calentamiento y luego ¿¿Ya está??

P. ¿Cómo se te ocurrió crear tu página ?

R. Lo de Takoneando entre libros surgió por petición de unas amigas. Yo tenía la costumbre de poner en mi muro particular mis opiniones sobre las lecturas y a mis amigos parecía que les gustaba. Me dijeron que en una página llegaría a más gente y también serviría para tenerlas todas a mano. Y como yo soy muy obediente, cuando me interesa, me dejé guiar por sus consejos, y hasta hoy.



Hasta aquí, la placentera charla con Chelo Casas. Espero que la hayáis disfrutado y os anime a visitar su página. Os aseguro que os va a fascinar.

miércoles, 24 de mayo de 2017

El hiriente zumbido


EL HIRIENTE ZUMBIDO

Notó su presencia incluso antes de que el maldito mosquito zumbara. No sabía cómo, pero intuía que no estaba solo en la habitación del hotel. Hacía bastante bochorno, y tuvo que conectar el aire acondicionado, a pesar de que no le sentaba nada bien a su garganta. Pero era eso, o sudar y asfixiarse de calor.

Merecía la pena. Al día siguiente a esas horas estaría en el apartamento de Juliette, en Marsella, disfrutando de su amor. Un nuevo «viaje de negocios», al que la empresa le obligaba, disfrazaba los cinco días que se había tomado libres. Lorena no sospechaba nada. ¡Pobre ilusa!

Apagó la luz y se dispuso a dormir. Tenía que coger un avión bien temprano, y debía estar descansado para su encuentro con su bella amante. Ya no tenía veinte años ni el fulgor de antaño. Debía reposar para estar a la altura de la joven.

El zumbido comenzó al momento, en su oreja. Por un momento incluso pensó que se le había metido dentro del oído. Sacudió las manos y encendió la luz. Escudriñó la habitación, pero no logró ver al pequeño insecto. Volvió a apagar la luz, y de nuevo el maldito sonido le hizo incorporarse de un salto en la cama. Esta vez no cesaría hasta acabar con él. Examinó el cuarto a conciencia, y lo encontró. El maldito estaba en el techo, riéndose de él. No lo pensó dos veces y se puso de pie sobre la cama, armado con una toalla del cuarto de baño.

Alzó la mano con fuerza hacia atrás, apuntando al condenado insecto, pero perdió el equilibrio. Cayó hacia atrás, golpeándose fuertemente contra la pared y el suelo, armando un gran escándalo al tirar la mesilla de noche. Dolorido, intentó levantarse, pero le fue imposible. Al poco, el guarda del hotel llamó a la puerta de la habitación, sin duda avisado por algún huésped alarmado.

Perdió el conocimiento, y al despertar se vio rodeado de goteros y cables. Un médico, serio, estaba de pie ante él. Levantó la fina sábana blanca que le cubría el cuerpo y le preguntó si sentía los pinchazos en las piernas.

     ¿Pinchazos? ¿Qué pinchazos?

Rocío Ramírez Gámez. ©








martes, 23 de mayo de 2017

Un desenlace alternativo

UN DESENLACE ALTERNATIVO
El hombre apretó el paso. No quería llegar tarde. Acababan de dar las diez y media de la noche, y a esa hora ya habría terminado el concierto de aquella extranjera que osaba mostrar su cuerpo casi desnudo ante millones de personas, infieles que no merecían vivir.
Él sería uno de los mártires que alcanzara el Paraíso. Su sacrificio merecería la pena. Alcanzaría la gloria y sería nombrado como uno de los grandes después de acabar con la vida de muchos de aquellos occidentales. Se llevaría por delante al menos una docena, con suerte caerían más. Otros quedarían heridos, y todos, el país entero, se sumiría en la histeria, la tristeza y el horror.
Aquella noche del veintidós de mayo jamás sería olvidada.
Esperó fuera del vestíbulo del Manchester Arena, nervioso. Aguardaba el momento adecuado, cuando más gente pasara por allí procedente del vestíbulo. Su mano temblaba ligeramente sobre la llave que abriría el caos, mientras miraba a su alrededor. Fue entonces cuando sus ojos se cruzaron con los de una niña pequeña, no mayor de cinco años. La chiquilla le sonrió tímidamente, agarrada de la mano de su madre. Aquella límpida e inocente mirada produjo una mutación en el interior del hombre.
Lentamente, apartó la mano del artefacto que iba pegado a su cuerpo. Devolvió la sonrisa a la cría, se dio media vuelta y salió por donde había entrado. Esa fue la única detonación que se produjo aquella noche.
D.E.P.



martes, 16 de mayo de 2017

CHARLA CON JOSÉ ANTONIO DEL POZO

Conocí a José Antonio a través de una amiga en común. Comencé a leer los posts que publica en la famosa red social, y acabé enganchada a ellos. No hay día que no me sorprenda gratamente con su original estilo. Pero necesitaba más, y así fue cómo llegó a mis manos sus Veinte relatos de amor y una poesía inesperada, tras su primer éxito, Las historias de un bobo con ínfulas, ambas editadas por Círculo Rojo. Cada relato contenido en este libro es único y sorprendente. Su autor nos muestra el amor y el desamor de una diversidad de personajes bien definidos, y en circunstancias dispares. Amores temerosos frente a otros más decididos, amores entre mendigos frente al amor por Nicole Kidman que, ¿por qué no? visitó una clase en Alcorcón, finales diferentes y sorprendentes. Amores. Pero no, como bien dice del Pozo, amores de «reclamo de Grandes Almacenes». El amor que nos relata este autor es el verdadero, el del día a día, el que mueve el mundo.
Rocío: Bienvenido, José Antonio, a este humilde espacio.
J. Antonio: Antes de nada, Rocío, muchísimas gracias por las, cariñosas y analíticas a la vez, palabras que me dedicas, que, provenientes de ti, que tan fino gusto como buena escritura propia tienes, me hacen una muy especial ilusión. Gracias. Vamos con tus jugosas questions.
R: Me gustaría empezar preguntándote cuándo te picó el gusanillo de la escritura.
J. Antonio: Escribo con regularidad desde los trece-catorce años, cuando constaté que no me adapto bien a la vorágine incesante de lo real, y que con la escritura podía tomarme un pequeño desquite frente a la realidad, y saborearla un poco más, para bien y para mal.
R: ¿Qué te inspira? ¿Cuáles consideras que son tus influencias?
J. Antonio: Me inspira la realidad de lo que veo y me rodea, me inspiran las películas y los libros que conozco, las pequeñas cosas que me suceden. Mi visión y mi estilo son realistas, creo, aunque trato de, con la imaginación, con el humor, con la sensibilidad, engrandecer e intensificar la realidad cotidiana. Los autores que más me gustan son Pessoa, Unamuno, Umbral, Trapiello, Landero, Hornby.
R: ¿Cómo surgió Veinte relatos de amor y una poesía inesperada?
J. Antonio: Seleccioné, sin pensarlo, los relatos míos que más me gustan- si no me gustan a mí el primero, para qué darlos a luz- y descubrí entonces que tienen todos ese hilo común, el de la indagación sobre la condición humana enamorada, sobre el mundo de ese sentimiento tan poderoso como íntimo, en sus diversas facetas, con sus pros y sus contras. Recordé luego el célebre título de Neruda y me dije, pues eso, Veinte relatos de amor y una poesía inesperada.
R: Cuando escribes, ¿tienes ya decidido el final, o surge sobre la marcha a medida que avanzas?
J. Antonio: A veces está el final ya decidido, porque primero se ha escrito a grandes rasgos en tu mente, pero a menudo en el proceso de la escritura los personajes y la fuerza de la situación, y de la introspección e inspiración que te llevan a ellos, te sorprenden y arrastran hacia terrenos y finales imprevistos para ti. Como bien sabes, la escritura tiene una parte consciente y otra inconsciente, que desata de golpe cosas tuyas, que ni siquiera tú sabías que tenías dentro de ti.
R: Alguna anécdota que quieras compartir con nosotros…
J. Antonio: El otro día, una joven lectora mía con los nudillos tocó el cristal de la cibernética ventana. «No sabía que tenías Facebook!!! Yo tengo los dos (libros)!! Me encantan!! El segundo más!!», me escribió. Le pedí yo santo y seña a aquel vendaval de amabilidad. Y vino ahí lo bueno. «Por mi madre!! Es ella quien me empujó a leerte. Se llama también A y somos de C. Los libros me los quedé yo!!». Le expresé de inmediato mi rendida gratitud, por supuesto. Mas ella, simpatiquísima, quería emocionarme más. «…Lo que me he reído con tu primer libro!!!...pero el segundo me ha encantado. Y la poesía… es amor!!!». Bueno, pensé, en medio de tantas dificultades para un escritor sin Nombre, qué reconfortante y bonito esto, el paso de mis libros, es decir, de mi persona, de las manos gustosas de las mamis a las impetuosas manos de sus hijas.
R: Seguro que no paras y tienes nuevos proyectos en mente. ¿Disfrutaremos pronto de nueva obra?
J. Antonio: Los tengo, Rocío, aunque lamentablemente los planes literarios de los escritores sin Nombre son a menudo, por precarios, quiméricos; necesito, antes de lanzar un nuevo libro, hallar un mínimo de solicitudes- hablamos de cantidades de ejemplares perfectamente vergonzosas- hacia estos Veinte relatos de amor y una poesía inesperada. Si no los obtengo, tendré que pensar que como escritor no les intereso a mis miles de seguidores en las redes, y habré de escribir entonces, como decía Emily Brontë, para mi sombra y yo, que somos ya dos.
Hasta aquí la primera entrevista que inaugura la nueva sección del Blog. Espero que la hayáis disfrutado y conocido un poco más a este fantástico autor y su obra, la cual recomiendo con fervor. Si has amado, amas, o, piensas en amar…te aseguro que te sentirás identificado con alguno de sus maravillosos relatos. ¡Y qué decir de la preciosa poesía que corona el final! Gracias, José Antonio.





domingo, 14 de mayo de 2017

Malditas mujeres

Con este post no pretendo crear controversia, ni es mi intención hacer alarde de un feminismo exacerbado. Simplemente quiero exponer unos hechos que ponen de relieve la indefensión de las mujeres ante la falta de escrúpulos de aquellos que persiguen un interés lucrativo o sencillamente, venganza. Esta actitud ante las féminas no es exclusiva de los varones. Aún hoy día, camuflada por la hipocresía, nos encontramos con comportamientos que perjudican a las mujeres llevados a cabo por personas de género afín. No creo que sea necesario que me remonte a la culpabilidad de Eva por hacer que nos expulsaran del Paraíso. La misma Juana de Arco fue quemada por bruja por los ingleses, habiéndole dado la espalda su adorado Carlos VII, temeroso quizás de que el empuje y arrojo de la joven doncella, cuyas "voces" oídas tenían un marcado carácter político, lograran hacer mella en su poder y le arrebataran influencia. No fue, por desgracia, la única en morir en la hoguera acusada de bruja, de pactar con el demonio. La acompañarían miles de mujeres por toda Europa y parte de América. Muchas de ellas fueron acusadas por vecinas que codiciaban propiedades, o simplemente por envidias y otras rencillas, además de comportamientos que eran considerados extraños, y por tanto, demoníacos. La Inquisición fue finalmente abolida en 1.834. Atrás se quedaron las acusaciones falsas que podían acabar con la vida de una persona, generalmente una mujer, aunque bien es cierto que muchos brujos y hechiceros también sucumbieron y sus cenizas fueron esparcidas por los caminos para que fueran pisoteadas. No obstante, a la mujer se le siguió castigando cuando su proceder no era el adecuado. Si no se avenía a ciertas normas sociales, podía acabar en una manicomio, encerrada de por vida, con la mediación de la propia familia. ¿Realmente actuaban preocupados por su salud mental? No fue así en el caso de Juana Sagrera, una respetable burguesa valenciana, que fue recluida en un psiquiátrico, obra de los engaños realizados por su marido y los propios hermanos de la dama. ¿Motivos? La actitud inconveniente de ella, pues anhelaba ser libre e independiente. ¿Motivos reales? Quizás la sustanciosa dote que el marido podría administrar a conveniencia... En Francia, por ejemplo, se consideraban comportamientos femeninos desviados el interés por el activismo político o una actividad sexual desbocada. Voy a pasar de puntillas sobre la llamada violencia de género, pues es un tema por desgracia bastante conocido, y del que no son necesarias amplias explicaciones. Este delito, recientemente castigado tras años en el que las víctimas callaban, no sólo por miedo, sino también por vergüenza, ha sido justificado, para mi consternación y bochorno, por otras mujeres. He sido testigo de cómo se disculpaba esa violencia porque es que "Fulanito la quiere mucho, y se pone celoso". Malditas, malditas mujeres, malditas todas. No olviden que, durante el período menstrual, no podemos hacer salsa mahonesa bajo el riesgo de que se "corte", ni tocar una planta, porque se marchita. ¡Mujeres!

jueves, 4 de mayo de 2017

MANÍAS DE ESCRITOR

La imagen que se suele tener de los escritores los sitúa en luminosas áreas de trabajo, sentados frente a una máquina de escribir, hoy sustituida por un ordenador, concentrados en la ardua tarea de crear historias. Otros eligen cafeterías con encanto. A muchos de ellos nos lo imaginamos fumando, rodeados de bolas de papel con ideas desechadas. Los más afortunados se permiten permanecer en un retiro, aislados de molestos sonidos y distracciones, como el general Charles de Gaulle, que terminó de escribir sus memorias en el Refugio de Juanar, situado en Ojén (Málaga). No faltaban aquellos que escribían desnudos, como Víctor Hugo. Mi admirada Ágatha Christie escribía en la bañera mientras comía manzanas. Los hay que siguen rituales, como Isabel Allende, cuyas novelas comienza a escribir siempre en ocho de enero. Y no faltan los que siguen un horario estricto, el cual tienen la suerte de cumplir a rajatabla. Yo os voy a decepcionar. Es cierto que tan sólo soy una humilde escritora, pero mis manías y rituales no son tan fascinantes... ¡Ya quisiera yo poder irme a un retiro de vez en cuando a terminar mis novelas! Algo sumamente difícil en mi situación. Para empezar, no tengo un horario fijo para escribir. Es más, no tengo un horario. Pueden pasar días sin que logre trazar un par de líneas. "Tienes toda la mañana", me dicen, "Aprovecha que el niño está en el colegio". Ya. Y, ¿quién se ocupa del cansino trabajo de hogar? La tarde entera es imposible. Es un no parar de tareas escolares, actividades, etc. "Bueno, tienes la noche". Sí, la noche entera cuando los ojos se te cierran de agotamiento, y pensando en el madrugón del día siguiente. Y porque no trabajo en la calle... ¿Qué qué hay sobre mi "lugar de trabajo"? Buf. Un viejo ordenador portátil con el que procuro encerrarme en la habitación cuando logro arañar un par de horas, si tengo suerte y en esos momentos me llega la inspiración. ¿Escribir desnuda? Pues no, señores, no me lo había planteado. Aunque ahora que se acerca el verano y el calorcito, no parece tan mala idea. En fin, no les aburro más con mis manías de escritora porque se me pegan las lentejas.

jueves, 23 de marzo de 2017

Entrevistando a Rocío.

Hoy os traigo una entrevista que he realizado a Rocío Ramírez, autora de La burundanga y Duerme, que viene el coco. Sí, la entrevista se la hago yo porque la conozco muy bien, o eso creo. Quizás me sorprendan sus respuestas. Nunca se acaba de conocer a las personas. Rocío frente a Rocío. Una parte de ella, quizás la más cabal, preguntando, y su otro yo, el de las locuras, respondiéndose a sí misma a preguntas que nunca antes le habían hecho. Comencemos...
Pregunta: — Rocío, ¿por qué escribir?
Respuesta: — ¿Por qué cantar, o bailar, o pintar...? Porque descubres que te hace feliz. Me gusta contar historias, y trasladarlas al papel.
P: — Y también disculparte por escrito. ¿Recuerdas cuando hacías alguna de las tuyas? Y mira que te lo advertía...
R: — Bueno, no te salgas del tema, que no estamos hablando de mis trastadas. Pero sí, te doy la razón, querido yo. Mamá aún conserva cartas en las que pido perdón de una forma bastante extensa. P: — ¿Qué sientes cuando terminas una novela? Además de la ilusión y de las ganas de mostrarla al mundo como los papás cuando nace su criatura, algo más pasa por esa cabecita tuya.
R: — Sí, pasan muchas cosas. Siempre hay inseguridad y temor, porque no sabes cómo va a reaccionar la gente cuando la lea. Y, bueno, entre tú y yo, también me da congoja. Hay personajes a los que no voy a ver más, y te tienes que despedir de ellos después de haberles dado vida. Los has creado, les has dado un nombre, unas características físicas, una personalidad...Son tus criaturitas.
P: — ¡Uf! Visto así, ahora comprendo ciertas cosas tuyas. Hablando de personajes, ¿te inspiras en gente a la que tú y yo conocemos? A veces me ha parecido reconocer a alguien.
R: — Muy buena pregunta. No me inspiro en personas concretas. Me gusta observar a la gente, y a veces ciertos comportamientos, o reacciones, me ayudan a darle vida a los seres que acabo creando. Y sí, me puedo incluir yo. Pero finalmente, cada sujeto que aparece en las novelas es un personaje ficticio, con su propia personalidad.
P: — ¿Cumples con un horario para escribir, o esperas a que te llegue la inspiración para ponerte a ello? Porque algunas noches no me has dejado descansar...
R: — Lo siento, querido yo, pero sabes que me gusta escribir de noche, cuando más silencio hay. Solo que a veces estoy tan cansada, que no me llegan la ideas, y tengo que posponerlo. A veces me ha llegado la inspiración mientras vigilaba que las lentejas no se agredieran entre ellas.
P: — ¿Y qué haces en un caso así? Porque también te puede pasar en otros momentos...
R: — Por eso tengo tantos cuadernos repartidos en bolsos. Apunto las ideas, y luego las desarrollo.
P: — Ya sé que te encanta leer, pero dime, ¿cuál es tu género preferido?
R: — Me atrae mucho el thriller y la novela negra, pero leo de todo. Un buen libro, uno que me haga aprender, pensar o que me entretenga, depende del momento, siempre es bienvenido. Procuro leer de todo. La poesía y el ensayo también forman parte de mis lecturas. No me guío por listas, más bien por recomendaciones de amigos, o por mi curiosidad.
P: — Bueno, Rocío, pues muchas gracias.
R: — A ti, mi yo. Y a vosotros, lectores, deciros que tenéis las puertas abiertas para hacerme preguntas, para resolveros dudas acerca de mis novelas y relatos, o comentarlas. Os espero. Espero poder traeros nuevas entrevistas a escritores, para que los vayáis conociendo. Ambas Rocío ya tenemos a alguien en mente...

martes, 14 de marzo de 2017

TRAS LA VALLA, ABUELO.

El desfile militar estaba a punto de comenzar. A lo lejos resonaban los tambores y trompetas de la banda de música, cuyos acordes se acompasaban y confundían con los latidos del corazón. - Quédese usted tras la valla, abuelo. Esto va a empezar. "¡Abuelo!", pensó el hombre de franca mirada, mientras observaba al joven y gallardo soldado que le había instado a ocupar un lugar seguro. ¡Le quiso decir tantas cosas! Le quiso decir que su piel no fue siempre arrugada como cáscara de nuez, que una vez fue tersa. Le quiso decir que sus manos, ahora deformes por la artrosis, fueron fuertes para trabajar, pero también acariciaron cuerpos frescos y hermosos. Le quiso decir que hubo un tiempo en el que su hoy espalda encorvada se erguía como el mástil de una vela. ¡Le quiso decir tantas cosas! Le quiso decir que él mismo llamó abuelo a alguien, cuando creía que sus dientes nunca caerían, y que sus cabellos no se tornarían del color de la nieve. ¡Le quiso decir tantas cosas! Pero no se las dijo. Sonriendo, se colocó obediente tras la valla. Rocío Ramírez Gámez.

NO ES UN BUEN DÍA PARA MORIR

Cuando Teresa se levantó aquella mañana, ni por asomo se imaginó que horas después estaría muerta. Se despertó con un fuerte dolor de cabeza. La noche anterior se había fumado un cigarro poco antes de ir a la cama, a sabiendas de que le sentaría mal, pero pudo más el ansia y la creencia de que aquello le relajaría. Se había equivocado por completo. Sentía la boca pastosa y reseca. Resistió la tentación de quedarse un rato más en la cama e hizo un esfuerzo inmenso por levantarse. Tenía que preparar a los niños, darles el desayuno, y procurar que se vistieran y lavaran la cara y los dientes. Parecía una tarea fácil, pero aquellos dos monstruitos la complicaban. Entró en el baño y miró cansada la enorme pila de ropa que se acumulaba en la cesta. No había parado de llover en días, y la secadora no funcionaba. Entró en la bañera. Necesitaba una ducha rápida y ¡vaya si lo fue! El agua salía helada. Había olvidado que la bombona se había agotado, y claro, Carlos estaba demasiado fatigado cuando llegaba de trabajar como para cambiarla por una nueva. Salió de la ducha y fue a su cuarto muerta de frío, envuelta en su viejo albornoz, deteniéndose en la habitación de los niños para comprobar que se estaban vistiendo a pesar del alboroto que formaban. Abrió el cajón y contempló consternada su ropa interior. No le quedaban más que bragas viejas, y en vista de que no había otra cosa, tuvo que conformarse con las ridículas bragas con el dibujo de una vaca que en su trasero adquiría enormes proporciones. Se vistió y se calzó con unos zapatos algo pasados de moda. Eran los más decentes que tenía, y le servirían para su propósito: acudir a una entrevista de trabajo en una oficina del centro. El tacón derecho bailaba un poco, pero total, si la seleccionaban para el puesto ya se haría con unos nuevos. Les sirvió el desayuno a los niños, sin querer detener su mirada en la montaña de platos que la miraban desde el fregadero. Eran de la cena de la noche anterior. No había tenido ganas de fregarlos, y en esos momentos, vistos a la luz del día, le causaban gran culpabilidad. Carlos se la había formado la noche anterior. - De verdad que no sé lo que haces durante todo el día. La casa está hecha una mierda. ¡Y ya podrías fregar! Me quedo pegado en el suelo. ¡Como si no se moviera en todo el día! A ver qué quería que hiciera si cuando llegaban aquellos diablillos que tenían por hijos lo revolvían y ensuciaban todo en cuestión de minutos, echando a perder todo lo que había hecho durante la mañana. Salieron los niños y ella con prisas, como siempre, como cada mañana, como era su costumbre, dejando atrás suelos pegajosos, ropa sucia amontonada y platos sin fregar. ¡Para que vengan de visita está la casa! Cuando los hubo dejado en el colegio, tras besos apresurados y manotazos de los chiquillos para impedirlos, se dirigió al centro. Iba caminando a paso rápido, pensando en sus cosas y no vio el pequeño bache de la carretera al ir a cruzar. El tacón se terminó de romper, y sin poder mantener el equilibrio, cayó hacia atrás. Quienes la vieron caer, relataron al ser preguntados que fue un visto y no visto. Cuando vinieron a darse cuenta, yacía de espaldas, desnucada contra el bordillo de la acera. Muerta al instante, con los ojos muy abiertos. Para Teresa todo transcurrió de manera lenta, muy lenta. Sus últimos pensamientos no iban dirigidos a su queridos hijos, ni a su esposo, ni siquiera a su madre. Teresa no se preguntó en esos momentos si había un Dios que le esperaba Allá arriba, si vería allí a su añorada abuela. No. Los últimos pensamientos de Teresa fueron para la pila de platos sucios que le esperaban en el fregadero, para la montaña de ropa acumulada sin lavar, para el puñetero suelo lleno de manchas. "¡No me puedo morir hoy! La casa no está para recibir visitas..." Rocío Ramírez Gámez.

Retomando el blog...

Queridos amigos, queridos todos: El refranero español es muy sabio. Prueba de ello es que a mí, personalmente, se me pueden aplicar muchas citas. Por ejemplo: "Quien mucho abarca, poco aprieta". He querido hacer tantas cosas a la vez, que tuve que dejar un poco abandonado el blog, donde os iba informando puntualmente de todas las novedades acerca de "Duerme, que viene el coco", así como de los relatos que iba publicando. He decidido retomarlo, y para empezar voy a dar entrada a todos los relatos que tengo en Facebook, reseñas de libros que voy leyendo y demás cosas curiosas que se me vayan ocurriendo. Deciros que sois libres de comentar sobre todos estos temas, y que más adelante habrá concursos y sorteos. Un abrazo de vuestra amiga, Rocío.